-Inconciencia histórica de la burguesía industrial…

Si la burguesía ha sido llamada para “desatar fuerzas inimaginables” en la economía, su emergencia depende del Estado, comprometido con el desarrollo nacional  inclusivo. Lejos de haberse fomentado a lo largo de la historia una burguesía con conciencia nacional, hoy se habla de una OLIGARQUÍA DIVERSIFICADA: los industriales más prominentes buscan sólo ganancias en el corto plazo, participando del negocio agroexportador, en vez de proponer un modelo de acumulación fuertemente alternativo (ej., Cristiano Rattazzi, de Fiat, produce 13 mil litros de leche al mes, y se enoja porque se pasa en mil para cobrar subsidios  ….) (Foto: gentileza de www.elortiba.org)

Este opúsculo está adaptado de  “Vida de Scalabrini Ortiz”, de Norberto Galasso, Ed. Colihue, 2008.

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En julio de 1949, ya sancionada la Reforma Constitucional estableciendo la función social de la propiedad, los derechos del trabajador, y protegida la riqueza del subsuelo a través del artículo 40, Raúl se vuelve a encontrar con aquel industrial que en el año 30 y tantos había visto ahogada su fabricación de bolsitas de papel por la competencia de Bunge y Born.

“Casi no lo reconozco, vestía ropas de óptima calidad… se me ocurrió que desde lo alto de su evidente opulencia avizoraba con cierto ligerísimo menosprecio la constancia invariable de mi modestia”…”Habilitado por el Banco Industrial, había reinstalado con alguna maquinaria moderna su antigua fábrica de bolsas”…. Sin embargo, en unos instantes la mirada positiva de la realidad dejó lugar a una perspectiva pesimista a partir de una dura crítica al gobierno y a sus políticas demagógicas para con los obreros. “Se quejó del tiempo que le habían hecho perder con la presentación de proyectos, planos y presupuestos de la inversión…tuvo amargas palabras de censura para la minuciosidad y morosidad burocrática. Hizo una vaga referencia a participaciones o coimas, pero soslayó toda referencia concreta…No le oí una sola palabra de agradecimiento para nadie. Tenía la certidumbre de que su éxito se debía exclusivamente a su iniciativa personal, a su capacidad de trabajo indudable y a su espíritu de empresa. El radio de sus actividades fabriles se había extendido mucho y diversificado…criticó acerbadamente el intervencionismo estatal que le impedía traer del extranjero repuesto y máquinas más eficaces y baratas que las fabricadas en el país ”.

Particularmente criticó el artículo 40 de la nueva Constitución, al que consideró directamente un absurdo por el papel que le garantizaba al Estado en la conducción de la economía en función de alcanzar la justicia social. En este punto Scalabrini, que había escuchado en absoluto silencio, consideró necesario intervenir.  En primer lugar le dijo que:

el día que caiga el artículo 40 junto con él caerá su fábrica o comenzarán a formarse las condiciones para que caiga. El día que terminen los privilegios que con toda justicia aseguran las leyes a sus obreros, terminarán también todos sus créditos y su opulencia, que están sostenidos por el mismo principio de unidad y a poco volverá usted a ser el humilde ‘rasca’ que fue siempre, a pesar de sus grandes condiciones personales …Baje del caballo amigo y desensille. No hay que ser zonzo y permitir que los extranjeros aprovechen a su favor nuestras divergencias y nuestras incomodidades ¿No ha comprendido todavía que su esfuerzo aislado vale menos que nada, frente a los poderes extranjeros que su actividad perjudica sin quererlo? El día que muera el artículo 40 caerá el IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio)..ese día Bunge y Born resucitará con toda su potencia y junto con él todo el conglomerado de intereses concentrados en la voluntad de mantener a nuestro país en el estado larval de factoría agropecuaria”.

Ante la mirada absorta de su amigo, Scalabrini arremetió entonces con textos de Mariano Moreno en los que destaca el papel que le corresponde al Estado: “obtener los recursos que le permitan favorecer el desarrollo de la industria, la agricultura, las artes y el ingenio para favorecer a todos quienes viven en este territorio sin necesidad de “buscar exteriormente nada de lo que se necesite para la conservación de sus habitantes”.

Pero el empresario ya no quiso escuchar más y se dispuso a continuar su marcha. Scalabrini lo vio partir con cierta pena reflexionando que al distanciarse de lo que le estaba leyendo su amigo avanzaba hacia su propia perdición, como los navegantes que van hacia el canto de las sirenas….. 

 

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